La residencia del Conde de Casa Lombillo, cuya familia adquirió el inmueble en 1871. Complementa con su presencia el extraordinario conjunto de edificaciones alrededor de la Plaza de la Catedral. En 1737 su propietario, Don José Pedroso y Florencia, solicitó al cabildo un terreno para regularizar su parcela y extenderla hacia la Plaza. En 1746 reiteró su petición, accediendo entonces el cabildo no concederle el terreno que pedía y otorgándole además licencia para fabricar portales. Terminada presumiblemente hacia mediados del siglo XVIII, esta casa es excepcional en el hecho de poseer tres fachadas, la principal por la calle Empedrado y otras dos dando a Mercaderes y a la Plaza, además de su cercanía al mar y de la existencia en su interior de un patio central, hacía que sin duda esta vivienda gozara de una excelente ventilación en todos sus locales. Posee, además, dos portadas, cada una con un zaguán que accede al patio. El portal y su planta alta, adicionados a la casa con posterioridad a la construcción original, constituyen el mayor atractivo del edificio. Es admirable la coherencia que se guardo al darle continuidad en el diseño y las dimensiones al portal edificado poco: antes en la casa contigua del Marques de Arcos, lo que implicó una menos lograda integración en altura a la propia residencia que se ampliaba. La fachada a la plaza fue restaurada por Luis Bay Sevilla en 1935 y el conjunto de la casa recibió en 1984 una restauración proyectada por Marcos Casanovas y Oscar Jaime Rodríguez. |