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Tres lustros de un templo para el arte y la cultura

El 4 de octubre de 1994, día de San Francisco de Asís, resurgía la Basílica Menor como templo consagrado a la música coral y de cámara y sede del Museo de Arte Sacro.  Su apertura contribuyó a exaltar el goce espiritual en la sociedad cubana en años cruciales para el país.  

 A pocos pasos de la Avenida del Puerto, en pleno corazón de La Habana antigua, un monumental edificio seduce por su majestuosidad e invita al goce espiritual. Se trata de un emblemático conjunto, singular exponente de la arquitectura religiosa habanera del siglo XVIII, que luego de ser sometido a severas transformaciones arquitectónicas a través de los siglos, fue rescatado de sus ruinas y hoy se erige como un complejo cultural de privilegio. El Convento de San Francisco de Asís acoge al Museo de Arte Sacro, la sala de conciertos de la Basílica Menor, el teatro infantil de la Orden Tercera y sus claustros se ofrecen como galería para el arte contemporáneo.

Recuento desde la memoria

 En 1739 fue consagrado el antiguo templo y convento de San Francisco de Asís, que por la magnificencia de su espacio interior se convirtió en el preferido de la sociedad habanera de su época. Luego de que en 1842 el Ministerio de Hacienda Español promulgara las leyes desamortizadoras de los bienes del clero, comenzó un largo período de transformaciones en el edificio, que trajo como consecuencia la desaparición de incontables valores que allí se atesoraban. El inmueble se destinó a almacén, depósito de la Aduana de La Habana y Casa de Correos. Hacia 1850 se demolieron el ábside, el crucero y la cúpula de la Iglesia, a causa de su mal estado después del paso del ciclón de 1846.
No fue hasta fines de la década del 80 del siglo XX que se iniciaron las labores arqueológicas en esa edificación. Durante las excavaciones salieron a la luz algunas criptas y diversas cerámicas, que contribuyeron a revelar nuevos detalles de la historia del inmueble. A inicios de los años 90, gracias a la estrecha colaboración entre la Oficina del Historiador de la Ciudad  y el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM), se inicia la intervención salvadora de la iglesia y convento de San Francisco con la contribución financiera de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), esfuerzo apoyado por profesores y alumnos de la Escuela Taller Gaspar Melchor de Jovellanos, que tenía su sede en el convento. El 4 de octubre de 1994 se inaugura la Basílica Menor.
Con posterioridad los claustros Norte y Sur se restauran y toman la función de galerías para el Museo de Arte Sacro y  exposiciones transitorias de arte contemporáneo.  Un jardín dedicado a la Madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz 1979, ambientado con obras escultóricas, donde además se levantó la Sacra Catedral Ortodoxa Griega San Nicolás de Mira, consagrada el 25 de enero de 2004 por Su Toda Santidad Bartolomeo I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, y el teatro de la Orden Tercera, sede de la compañía infantil La Colmenita, completan el proyecto de rescate del Convento de San Francisco, considerado de gran complejidad  por el estado de deterioro de la edificación y el grado de protección patrimonial.

Un templo para el arte y la cultura

 El 4 de octubre de 1994, día de San Francisco de Asís, resurgía la Basílica Menor como templo consagrado a la música coral y de cámara y sede del Museo de Arte Sacro.  Su apertura contribuyó a exaltar el goce espiritual en la sociedad cubana en años cruciales para el país. En la actualidad funciona como un complejo cultural,  en el que se respira arte, donde están presentes las creaciones más elevadas del hombre.  “Aquí todos buscamos lo bello, buscamos los sueños, buscamos el mejor sonido, la mejor interpretación,  y eso es lo que se escucha,  lo mejor que cada artista trae para mostrar al público, destinatario final de esta gran obra”, ha expresado Zenaida Castro Romeu, directora de la Camerata Romeu, agrupación que junto al  maestro Frank Fernández tuvo a su cargo la inauguración de este centro cultural.
A propósito del aniversario 15 de la sala, Gertraud Ojeda, directora del Convento de San Francisco,  valoró el empeño y la colaboración  de todos los que han contribuido a hacer de la institución un  centro cultural de excelencia, y muy especialmente al  Historiador de la Ciudad,  Dr. Eusebio Leal Spengler, “quien soñó y concibió que nuestro edificio sea un lugar de reflexión, goce espiritual y  arte, que ha sido muy bien acogido por todos los cubanos”.
Expresó que desde su apertura en 1994 el escenario de la otrora iglesia se ha privilegiado con la presencia de talentosos músicos cubanos e invitados extranjeros, procedentes de naciones de todos los continentes, cultores de muy diversos estilos y tendencias estéticas. Con religiosa puntualidad la Basílica ha mantenido una programación sistemática, estable y de óptima calidad en funciones efectuadas cada sábado a las seis de la tarde, y entre semana por celebraciones específicas. La institución posee estrechas relaciones y un trabajo coordinado con el Instituto Cubano de la Música y el Centro Nacional de Música de Concierto. 
 En más de una década la directora significó que han sido muchas las presentaciones memorables y entre ellas destacó los conciertos de la Orquesta Barroca de Friburgo, el Auto Sacramental La Divina Filotea, los coros del Kremlin y del Monasterio Sretensky; además de las esperadas presentaciones de la Camerata Romeu, la Orquesta de Cámara Música Eterna, Frank Fernández y José María Vitier. Valoró igualmente la trascendencia de importantes festivales de música, encuentros corales de carácter internacional, congresos, galas, y conciertos de graduación de talentosos alumnos del Instituto Superior de Arte (ISA) y de los conservatorios de la enseñanza artística cubana.
Agradeció a todos los que han ayudado a mantener el inmueble en el curso  de estos años y a garantizar su  estable y diversa programación cultural: arquitectos, constructores, museólogos, conservadores, veladoras y a todo el personal de servicio, que sin escatimar horas ni días de descanso laboran por  el  satisfactorio funcionamiento de la sala, preferida de un público que se ha ido haciendo cada vez más habitual. A estos comentarios habría que añadir la dedicación, entrega y sensibilidad de Gertraud Ojeda, considerada  “el corazón de la Basílica”,  por la constancia y laboriosidad con que mantiene y desarrolla, en una amplia gama de manifestaciones del arte, el perfil cultural de la institución desde sus inicios hasta la actualidad.
En un intercambio sostenido con la prensa a propósito de esta celebración, el arquitecto Daniel Taboada, quien intervino de manera significativa  en la restauración de la obra, expresó que  “este edificio fue el sueño y el trabajo de muchas personas; aquí se soñó y trabajó en equipo”, al tiempo que recordó momentos trascendentales y algunos de los retos asumidos por los especialistas durante la intervención constructiva. Taboada se refirió a la acústica del inmueble y a las opiniones encontradas en torno a su funcionalidad. “Las columnas ayudaron a la acústica y salvaron la reverberación en el recinto a pesar de no haber sido concebido originalmente como sala de conciertos”.
Estudiantes y maestros de la Escuela Taller Gaspar Melchor de Jovellanos formaron parte del equipo de la Oficina del Historiador encargado de restituir sus más genuinos símbolos al otrora convento franciscano.  Eduardo González, director  de la escuela, multiplicada ya en La Habana Vieja, y el arquitecto Juan Carlos Pérez Botello, uno de sus profesores, rememoraron el proyecto más  significativo realizado por la Oficina del Historiador en los años 90 del pasado siglo, el cual  implicó la búsqueda de soluciones adecuadas en cuanto a la iluminación y las redes eléctricas. Por su parte, Botello dio detalles de la confección de la pintura mural, realizada como un recurso de restauración por él y su tío, para crear la ilusión del antiguo ábside y la cúpula, demolidos en 1850.

Los primeros concertistas

 Un recuento de estos 15 años y las presentaciones más significativas no se pueden realizar sin recordar la inauguración de la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, con dos inolvidables conciertos, uno del pianista Frank Fernández y el coro Exaudi, con la presencia del máximo líder cubano Fidel Castro; y el otro, días después, con la presentación de la Camerata Romeu, conjunto instrumental de cuerda formado solamente por mujeres, dirigido por la maestra Zenaida Castro Romeu.
En octubre de 2005 Frank Fernández expresó a Habana Patrimonial: “La sala tiene  para mí una gran significación, no solo porque ofrecí el concierto de inauguración, sino por lo que implica que se haya restaurado y rescatado de las ruinas esta edificación: el hecho está  lleno en sí mismo de cultura y de espiritualidad. Usted puede construir todos los edificios que quiera, pero la tradición no la puede inventar con ladrillo, cemento y arena; rescatarla, reconstruirla es mucho más caro, mucho más difícil, mucho más arduo, de  mucho más sacrificio, y todos esos elementos a mí me llenan de entusiasmo. En estos momentos creo que ninguno de nosotros pudiera imaginar a la ciudad de La Habana sin esta sala”.
“Para mí es un lugar místico –creo que para otras personas también– porque no es que tenga una acústica especial, es el ambiente, dónde está enclavada, el hecho de ser un complejo cultural que une la sala de conciertos con  un museo de arte  religioso y galerías de arte […]. Para iniciar este camino  se le otorga la sede a la Camerata Romeu, en un momento determinado del período especial, cuando no había transporte, no había forma de llegar aquí; sin embargo, la sala se colmaba con personas de pie y los conciertos eran recibidos como si fueran  agua bendita, la gente hasta lloraba, daba las gracias porque ayudaban a sobrellevar las circunstancias adversas de la vida cotidiana, y eran como un manantial. En ese momento en el que se abrió la Basílica, hubo un renacer de la vida espiritual en la sociedad cubana; aquí acudían los jóvenes, no los viejos con un hábito  formado ya de ir a las salas de conciertos, sino la nueva generación, que por primera vez se nos acercó como una necesidad espiritual. Así que fue medular, una cosa maravillosa para la sociedad por las circunstancias y por toda la trascendencia y las propuestas que la propia Basílica ha podido generar y mantener en estos años de trabajo sistemático en pro de la cultura nacional", significó la maestra Zenaida Castro Romeu. 

Nuevo montaje museográfico para las colecciones de arte sacro

 Único de su tipo en Cuba, el Museo de Arte Sacro expone colecciones de pintura religiosa con obras procedentes de toda Hispanoamérica, imaginería, objetos de orfebrería, piezas de marfil, mobiliario religioso de los siglos XVII al XX y hallazgos arqueológicos, procedentes en su mayoría de excavaciones efectuadas en el propio convento a principios de la década de los 90 del pasado siglo.
Margarita Suárez, directora de Museos de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador, encomió  la labor de los especialistas del Museo de Arte Sacro por la acuciosa investigación realizada para conformar la nueva museografía y museología de sus salas, ubicadas en los claustros norte y sur del convento, y añadió que este proyecto continuará creciendo y se extenderá hacia las instalaciones de planta alta. Dijo que quien visite el Museo de Arte Sacro podrá apreciar la riqueza de las colecciones de mobiliario, orfebrería, pintura e imaginería religiosa, provenientes en su mayoría de la colección del Museo de la Ciudad.   

Programa de celebración

El aniversario 15 de la creación de la Basílica ha contemplado un programa de actos culturales que incluye la inauguración de exposiciones y conciertos. Este viernes, a las once de la mañana, quedaron inauguradas las muestras Memorias imperecederas: imágenes del Convento de San Francisco de Asís y Los pontífices y Cuba: una mirada actual a una relación histórica, esta última organizada por el propio Convento de San Francisco, el Archivo Histórico de la Oficina del Historiador de la Ciudad y el Museo Numismático.
La sala acogerá el concierto de conmemoración el sábado tres de octubre, a las seis de la tarde, cuando se presentarán el compositor y pianista cubano, José María Vitier, quien ejecutará obras de su autoría, y la Camerata Romeu, que, bajo la dirección de Zenaida Castro Romeu, interpretará piezas de Roberto Valera y Jenny Peña, todas escritas para esta agrupación. Sin embargo, la celebración se extenderá más allá de esta fecha, pues durante todo el mes de octubre se sucederán audiciones con reconocidas figuras y orquestas de la cultura nacional y los antiguos muros del templo franciscano darán la bienvenida a los festivales de Música Contemporánea y Leo Brouwer de Música de Cámara.

Tomado de la Dirección de Patrimonio Cultural

 

 

 

 




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