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En el encuentro, efectuado en el Salón Simón Bolívar del propio CEM, estuvieron presentes el Doctor Armando Hart Dávalos, Director de la Oficina del Programa Martiano y Presidente de la Sociedad Cultural José Martí; el Historiador de la Ciudad; la Licenciada Dioelis Delgado Machado, Directora de la Casa Natal; la Doctora Ana Sánchez Collazo, Directora del CEM, y otras personalidades e intelectuales invitados.
“Tributo imperecedero y memoria gratísima para los que en la sociedad o en el Arte rompen los moldes en que las ideas pueden vivir al poner en ellas las febriles manos agitadas por la inspiración y el entusiasmo”. Con esta máxima del Apóstol de la independencia cubana comenzó el acto oficial de entrega de la distinción “Pensar es Servir”, máximo reconocimiento otorgado por el Centro de Estudios Martianos (CEM) y que en esta ocasión fue concedido a Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana, y al Museo Casa Natal de José Martí, en su 85 aniversario. En el encuentro, efectuado en el Salón Simón Bolívar del propio CEM, estuvieron presentes el Doctor Armando Hart Dávalos, Director de la Oficina del Programa Martiano y Presidente de la Sociedad Cultural José Martí; el Historiador de la Ciudad; la Licenciada Dioelis Delgado Machado, Directora de la Casa Natal; la Doctora Ana Sánchez Collazo, Directora del CEM, y otras personalidades e intelectuales invitados. “Por la ardua labor de conservación del patrimonio y legados martianos, que la ha convertido en símbolo de nuestra Historia Patria”; esta fue la principal razón expuesta para entregarle el galardón a un espacio habanero que ha sido calificado como “lugar sagrado para los cubanos”. “El Centro de Estudios Martianos se honra a sí mismo honrando al primer museo de Cuba dedicado a un hombre. En este caso, valga para nuestro país que la patria tuvo un múltiple parto: Santiago de Cuba, la cuna de la Revolución; Bayamo, la cuna de la Patria; Guáimaro, la cuna de la República; La Habana, la cuna del pensamiento. Aquí nacieron Félix Varela, José de la Luz y Caballero; aquí nació José Martí; y de esa, su Casa Natal, ya la hemos convertido en un templo, un templo de amor”, expresaba Jorge Juan Lozano Ros, Asesor de la Oficina del Programa Martiano, en sus palabras de elogio a esa emblemática institución museística, que actualmente forma parte de la red de Casas-Museos de la Oficina del Historiador.
El investigador recordó la enjundiosa historia de este espacio habanero, dentro de la cual merecía especial mención dos nombres imprescindibles que marcaron el renacer del lugar después del Triunfo de la Revolución: Juan Marinello y Vicentina Antuña: “Si el amor es necesidad, casualidad, reciprocidad, merecimiento y sacrificio, es obra del amor lo que durante décadas ha hecho el Museo Casa Natal de José Martí. Con amor reciba entonces este homenaje”. Por su parte, la Directora de la Casa Natal agradeció esta distinción en nombre de todos los que han hecho posible con empeño que “nuestro recinto de veneración, en la cuna del Apóstol, siga siendo un lugar especial para cada cubano”. Nuestro tributo – sentenció – a todos los predecesores; a los que fundaron y a los que nos han formado y han enseñado la lección de perseverar cada día. Gracias a ustedes por hacernos sentir este misterio de ternura. La Doctora Ana Sánchez Collazo dio lectura a las palabras de elogio al Historiador de la Ciudad – quien recibió el reconocimiento por “su perenne y ejemplar labor desarrollada en el rescate de nuestra memoria histórica y en del pensamiento martiano que predica con talento y virtud”, como versa en el acta oficial –, las que fueron escritas por el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Pedro Pablo Rodríguez López. En ellas se expresaba: “La Habana y sus habitantes se reconstruyen al unísono porque Leal siempre creyó en la urbe viva, no en el museo frío, vacío, sin personas (…). Ahora, y desde hace ya un buen tiempo, la obra de Eusebio Leal es indiscutible: un conjunto de variados museos; una variedad de edificaciones restauradas, destinadas a administración y a la vivienda; un conjunto de instalaciones comerciales y hoteleras que sostienen toda la labor; un proyecto de animación artística y literaria, con instituciones y actividades de todo tipo; una editorial de fuerza por la temática de sus publicaciones y por el singular empaque en el diseño y realización de sus títulos; una emisora de radio fina y culta; una revista como “Opus Habana”, todo un lujo de la prensa cubana; un sistema de enseñanza de oficio y saber que ya se perdía aceleradamente. Todo ello acompañado de una obra de atención social a los niños, a los ancianos, a la mujer. (…) Él enseña a diario que el rescate y defensa del patrimonio histórico, el tangible y el intangible, es tarea colectiva, con la más amplia participación popular y eso es hacer historia”. En su intervención, el Historiador evocó muy especialmente a su predecesor, Emilio Roig de Leuchsenring, y a su extraordinaria labor como estudioso de nuestra identidad, de los que bebió todo su caudal de experiencia y sin la que hoy no fuese posible la actual Oficina del Historiador. Leal expresó, asimismo, que “fueron muchos los cubanos que sentaron las bases para que nuestra realidad fuese posible”, y dentro de ellos, afirmó, el Apóstol de Cuba ocupa uno de los lugares cimeros en su ideario: “Le agradezco mucho a José Martí las cosas que me ha enseñado. Será en la comparación de sus cartas, en sus discursos políticos, en sus cartas de amor, en la referencia de sus amigos, en sus discursos apasionados, en sus aciertos, en que aprenderé mucho más para poder dar y vivir un poco más tranquilo y más en concordia conmigo mismo”. Para el Historiador, Martí, por ser el último de los grandes fundadores americanos, es el resumen de casi todos ellos y uno de los hombres que posee un pensamiento articulado absoluto. Con esta certera verdad para todos los cubanos concluía: “Si Céspedes es la piedra angular del arco que sostiene a nuestro pueblo, Martí es el espíritu del pueblo cubano. Ese espíritu que no podemos perder; ese espíritu que salva, conforta, levanta, por su increíble humanidad, por su extraordinaria sensibilidad, por su apego a la verdad, por su apasionante vida, por su insólita muerte, por su extraordinaria vigencia”.
Tomado de Habana Radio
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